
Beñat Intxausti (1986, Amorebieta) ha estado en los últimos años señalado por muchos como el mayor talento vasco para la escalada tras Igor Antón. Sus dos campañas en el 'verdadero' profesionalismo no han traído la regularidad requerida para ello, pero este finísimo corredor ha dado pinceladas de overclass. Ahora mismo continúa siendo una de las mayores esperanzas de un ciclismo vasco y español que, día a día, sigue siendo el payaso del circo llamado Unión Ciclista Internacional, y que no va a tener fácil llegar a la élite en el futuro. Este hecho se acentúa en la figura de Intxausti, corredor que desde que abandonara la categoría junior, a la sombra del extraterrestre alavés Arkaitz Durán (renacido para la ocasión ayer en Urkiola al ser noveno), no ha hecho sino llenarse de prejuicios.
Muchos quizás alucinaron cuando vieron la progresión de Beñat al pasar a amateurs. De la mano del siempre malafama Xabier Artexte, consiguió hacerse en 2005 con el Lehendakari Txapelketa, además del distintivo para el mejor corredor de primer año en el País Vasco. Pocos son los corredores poco desarrollados que ganan este distintivo, por lo que la afición vasca ya empezaba a apuntarse su nombre. Un año después ya era uno de los 'fijos' de la selección española, corriendo el Mundial sub23 en Salzburgo, entre otras carreras internacionales. En 2007 fue quinto en el Tour del Porvenir y muy protagonista del mundial, aunque al final acabó en el gran grupo que se la jugó al esprint. Con esto acabó su periplo amateur-continental, para saltar al Saunier Duval de Matxín, dando la espantada a Euskaltel, no muy afín a Artetxe.
De todos es conocida la situación del ahora Fuji-Servetto. Nueva malafama. Los resultados poco a poco empiezan a llegar, aunque este año su escasa regularidad esté siendo marcada por un equipo donde lo médico poco está ayudando, a diferencia de otros. El año pasado empezó bien en San Luis, pero luego se diluyó. Este año parecía que en la Vuelta al País Vasco iba a ser uno de los animadores, pero se rompió la clavícula. A su vuelta, sexto en el nacional en El Soplao, y ayer quinto en Urkiola. Pudo ganar de haber medido algo más sus fuerzas. Ahora disputará la Vuelta, donde debe dar lo mejor de sí, tomar el relevo.
El futuro del ciclismo español es Intxausti. Un futuro que estará protagonizado por algunos como el vizcaíno. Hijo de los prejuicios.




